jueves, 13 de abril de 2017

El viaducto de Albentosa

     Solemos asociar a las compañías ferroviarias con la estampa de alguna locomotora de las que sirvieron en dicha compañía. Aunque los trenes y las locomotoras son los aspectos más llamativos y representativos del ferrocarril, su carácter efímero, es decir su duración limitada en el tiempo (que puede ser más o menos amplia) no los convierte en la estampa más representativa de una línea o una compañía ferroviaria.

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     La línea del Ferrocarril Central de Aragón lleva camino de cumplir los ciento veinte años. En todo este tiempo sí hay elementos ferroviarios que han perdurado y todavía persisten resistiendo el paso del tiempo prácticamente sin variaciones desde la inauguración de la línea: los viaductos. En concreto, si tuviéramos que decantarnos por una imagen que representara al Ferrocarril Central de Aragón creo que sin duda alguna elegiríamos el elegante viaducto de Albentosa.


     Los viaductos del Central de Aragón son los elementos que, siendo tan longevos como el resto de la traza de la vía, persisten y destacan por su elegancia y esbeltez, ganándose así el derecho a ser elegidos como representativos de la línea. En todo este tiempo, la estampa que podemos contemplar de ellos no difiere mucho de la que a lo largo de toda la historia de nuestro ferrocarril han podido contemplar nuestros padres, abuelos o bisabuelos. Por ello considero que su imagen es la que mejor puede representar nuestra línea ferroviaria con independencia de la época de la que hablemos.

Estado actual del viaducto
  
      Aunque todos los viaductos del Central de Aragón son estéticamente similares el que cruza el río Albentosa es, por sus dimensiones y el paraje en el que se halla situado, el más notorio de todos. Por ello desde aquí le dedicamos unas líneas que nos permitirán conocerlo más en detalle.



Planos del puente (archivo ATAF)

     El Viaducto de Albentosa se halla situado en el término municipal de Albentosa y permite al ferrocarril salvar el río que lleva este mismo nombre. Soporta la vía a 915 metros sobre el nivel del mar y a 40 metros de altura sobre el fondo del barranco por el que discurre el río. Tiene una longitud total de 176 metros y medio y se asienta sobre once pilares sobre los que se apoyan doce arcos, de los que dos son de veinte metros de luz y los otros diez de diez metros de diámetro. Se halla en el punto kilométrico 179/860 de la línea de Calatayud a Valencia y en el 55,296.20 de la construcción. Su traza es horizontal pero tiene la peculiaridad de que parte de él se halla en alineación recta y parte en curva pues en el lado Calatayud emboca en una recta y una vez cruzado el río arranca una curva de 500 metros de radio que continúa por el lado Valencia.

Detalles de las mamposterías (archivo ATAF)

   El viaducto está construido en obra de fábrica con sillerías de refuerzo todas las aristas. Se presupuestó en 287.543,72 pesetas, lo que constituye una importantísima cantidad en la época de la construcción. El gasto en la construcción de este tipo de estructuras tenía la justificación evidente de que a partir de unas determinadas dimensiones, era más rentable la construcción de un puente que el correspondiente movimiento de tierras para la elevación de un terraplén, que en el caso del viaducto que nos ocupa supondría un talud de 225.000 metros cúbicos según Francisco Domenchina (ingeniero que justifica la construcción de la obra ante la Dirección de Ferrocarriles).


Detalles de los apoyos (Archivo ATAF)

     Pero a lo largo de su vida, este viaducto también ha sufrido algunos avatares fruto de la destructiva actividad humana. Durante la Guerra Civil este puente sufrió la terrible amputación de sus dos vanos centrales cuando las tropas republicanas en su repliegue hacia tierras levantinas volaron la pilastra central. En 1938 se reconstruyó este pilar con hormigón en masa en vez de sillería, puesto que la urgencia de la reconstrucción y la escasez de medios así lo requirió. Desde entonces este puente luce una gran cicatriz que todavía permanece visible para el observador atento.



Imágenes de los daños sufridos en la Guerra Civil
y su posterior reconstrucción (ROP)

Cicatriz que observamos actualmente después de la reparación


     Es así cómo a lo largo de todo este tiempo y para deleite del viajero, el viaducto de Albentosa se ha erguido majestuoso entre dos macizos rocosos salvando la profunda hoz del río y permitiendo continuar al ferrocarril su camino hacia las tierras valencianas convirtiéndose así en la estampa más típica del Ferrocarril Central de Aragón.

3 comentarios :

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Corrijame si me equivoco pero..¿el viaducto de Albentosa del Sierra Menera no fué también volado y reconstuido con su piedra original?. ¿Porque la CMSM si y el CdA no?. Saludos.

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  3. Tengo entendido que así fue. Supongo que en el caso del CdA la premura por realizar la reparación cuanto antes llevó a utilizar una técnica más rápida y sencilla como es el encofrado y rellenado de hormigón en masa.

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