En
numerosas ocasiones anteriores hemos mencionado la necesidad de eliminar las
limitaciones de velocidad para lograr unos tiempos de viaje eficientes y
competitivos en el ferrocarril. De hecho esta tesis se ha visto confirmada con
las recientes obras en la vía entre Teruel y Sagunto que han corregido ocho
limitaciones y que han supuesto la ganancia de unos veinte minutos para los
trenes de Media Distancia entre Zaragoza y Valencia.

En un
estudio realizado por José Gómez Castaño (*) sobre este tema, se cuantifica objetivamente el problema de las limitaciones
de velocidad y su afección en la pérdida de tiempo de los trenes respecto a su
marcha normal a velocidad de itinerario. Esta pérdida de tiempo es distinta en
función de la propia velocidad impuesta por la limitación, la longitud de la
limitación, la velocidad máxima a la que circula normalmente el tren y el tipo
de tren, puesto que no afecta igual a trenes de viajeros y de mercancías (las
aceleraciones y deceleraciones son distintas y también lo suele ser su longitud).